Aprendizaje, retos y crecimiento profesional
Cuando inicié mi carrera, tenía una idea básica de lo que significaba «hacer pruebas». Sabía que QA era un pilar fundamental en el desarrollo de software, pero no entendía cuán profundo y fascinante podía ser este mundo. Al principio, los desafíos eran constantes. Cada día enfrentaba nuevas situaciones que me exigían salir de mi zona de confort y buscar soluciones.
Por suerte, no estuve sola en este inicio. Tuve colegas que, con paciencia y dedicación, me enseñaron las bases del aseguramiento de calidad. Siempre recordaré a una persona en particular que estuvo conmigo desde el principio. Ella me mostró los conceptos fundamentales que, hasta hoy, forman la base de mi trabajo. Fue un guía que no solo compartió conocimientos técnicos, sino que también me inspiró a ver el QA como algo más que pruebas: como un rol estratégico, integral y crucial para el éxito de cualquier proyecto.
De aprendiz a líder: Los desafíos que me transformaron
El camino en QA no ha sido lineal. La vida profesional me fue mostrando diferentes oportunidades y, con ellas, nuevos retos. Uno de los momentos más significativos fue enfrentar el desafío del liderazgo. Pasar de ser la persona que ejecuta tareas a liderar un equipo completo fue un salto gigante. Cada error que cometí en el camino me enseñó algo invaluable: aprendí a ser resiliente ante las situaciones inesperadas, a comunicarme mejor y a escuchar activamente a mi equipo.
Trabajar con equipos multidisciplinarios fue una de las experiencias más enriquecedoras. Colaborar con diseñadores, desarrolladores, arquitectos y analistas me permitió comprender cómo cada rol se entrelaza para construir productos de calidad. Aprendí a valorar las perspectivas de todos y a integrar sus ideas en las soluciones que proponíamos. Estas experiencias no solo fortalecieron mis habilidades técnicas, sino también las interpersonales, permitiéndome crecer como profesional y como líder.
El proyecto que marcó un antes y un después
Si miro hacia atrás, puedo identificar un punto de quiebre en mi carrera, un momento que me permitió despegar completamente. Fue un proyecto desafiante, con una meta clara pero ambiciosa: lanzar un producto al mercado en tan solo 12 semanas.
El proceso fue intenso y emocionante. Comenzamos con una investigación de mercado profunda (UX) para entender las necesidades del usuario final. Esto nos llevó al diseño de interfaces (UI), seguido por la creación de una arquitectura sólida que soportara las funcionalidades previstas. Luego vino el desarrollo, las pruebas exhaustivas y, finalmente, el lanzamiento a producción.
Cada etapa de ese proyecto fue un aprendizaje en sí misma. Aprendí a trabajar bajo presión, a priorizar tareas críticas y a mantener la calma cuando los plazos eran ajustados. También entendí la importancia de una comunicación clara y efectiva entre todos los involucrados. Hoy, cuando pienso en ese proyecto, siento orgullo y gratitud por haber estado en el momento y lugar adecuados. Fue una experiencia que consolidó mis habilidades y me recordó lo mucho que disfruto de los desafíos.
El valor de cada paso
Si hay algo que he aprendido en mi carrera es que cada paso que damos, por pequeño que parezca, nos acerca a nuestras metas. No siempre somos conscientes del impacto que tienen nuestras decisiones, pero cada tarea completada, cada reto superado y cada error aprendido nos llevan a ser mejores profesionales.
En QA, cada día es una oportunidad para aprender algo nuevo. A veces, ese aprendizaje viene de una herramienta o una técnica, pero muchas veces viene de las personas con las que trabajas. Por eso, valoro tanto la colaboración y la enseñanza. Creo firmemente que el conocimiento compartido tiene el poder de transformar no solo carreras, sino también industrias enteras.
Mi filosofía profesional
Hoy, mi filosofía sigue siendo crear productos simples, funcionales y accesibles para todos. Me apasiona ayudar a las personas a crecer, ya sea enseñando habilidades técnicas, compartiendo estrategias o simplemente apoyándolas a descubrir su potencial.
Mirando hacia el futuro, quiero seguir aprendiendo, guiando a nuevas generaciones y dejando un impacto positivo en el mundo del QA. Porque, al final, el éxito no solo se mide en proyectos completados, sino en el conocimiento y las experiencias que dejamos a los demás.